Cuando el anciano terminó de hablar, la joven bajó la mirada.
—No puedo aceptar esto, abuelo Gu… Ya han hecho demasiado por mí.
El anciano negó lentamente con la cabeza.
—No. Tú no nos debes nada.
—Si no hubieras ayudado a mi familia aquel día, mi hijo quizá no habría sobrevivido.
La joven permaneció en silencio.
Había crecido acostumbrada a sobrevivir con muy poco. Para ella, un trabajo ya era suficiente. Nunca había imaginado que una familia tan poderosa pudiera ofrecerle una oportunidad dentro de una de las empresas más importantes de la ciudad.
Entonces, el joven que había permanecido en silencio finalmente dio un paso adelante.
—Déjala ir.
Todos quedaron sorprendidos.
El anciano lo miró.
—¿Qué dijiste?
El joven miró directamente a la chica.
—Si realmente quieres trabajar, no necesitas que nadie te regale nada.
Sacó una tarjeta de su bolsillo y se la entregó.
—Mañana preséntate en el Grupo Industrial Yunlan.
La joven tomó la tarjeta con las manos temblorosas.
—¿Qué puesto tendría?
El hombre respondió con calma:
—El puesto que seas capaz de conseguir por ti misma.
Por primera vez, ella levantó la mirada y lo observó directamente.
No sabía quién era aquel hombre.
Tampoco sabía que aquella tarjeta pertenecía precisamente a la persona que tenía autoridad sobre toda la empresa.
Al día siguiente
La joven llegó temprano a la sede del Grupo Industrial Yunlan.
El enorme edificio la hizo sentirse completamente fuera de lugar.
Todos vestían trajes elegantes.
Ella llevaba solamente una ropa sencilla y una vieja bolsa.
Algunos empleados comenzaron a mirarla.
—¿Quién es ella?
—Debe haberse equivocado de edificio.
—¿Cómo alguien así podría trabajar aquí?
La joven escuchó aquellos comentarios, pero decidió no responder.
Se acercó a recepción.
—Vengo a solicitar un puesto de trabajo.
La recepcionista la miró de arriba abajo.
—¿Tiene una cita?
—No.
—Entonces no puede subir.
La joven sacó lentamente la tarjeta que le habían entregado.
La recepcionista cambió de expresión inmediatamente.
En la tarjeta solo había un nombre.
Gu Chen.
El rostro de la recepcionista se puso pálido.
—Espere aquí, por favor.
Pocos minutos después, dos ejecutivos bajaron personalmente para recibirla.
Pero cuando la joven llegó al ascensor, ocurrió algo inesperado.
Las puertas se abrieron.
Y el mismo hombre que había estado junto al anciano apareció frente a ella.
Gu Chen.
Esta vez no llevaba la ropa sencilla del día anterior.
Vestía un traje negro impecable.
Todos los empleados que estaban alrededor bajaron inmediatamente la cabeza.
—Buenos días, presidente Gu.
La joven se quedó completamente inmóvil.
Sus ojos se abrieron.
—¿Presidente…?
Entonces comprendió.
El hombre al que había tratado como un simple miembro de la familia Gu era en realidad el presidente del Grupo Industrial Yunlan.
Pero eso no fue lo más sorprendente.
Gu Chen la miró durante unos segundos.
Luego preguntó:
—¿Todavía quieres trabajar aquí?
Ella apretó la tarjeta entre sus dedos.
—Sí.
Él sonrió ligeramente.
—Entonces, a partir de hoy, nadie podrá decir que llegaste aquí gracias a la familia Gu.
La joven respiró profundamente.
—Gracias.
Pero justo cuando las puertas del ascensor estaban a punto de cerrarse, un hombre mayor corrió hacia ellos.
—¡Presidente Gu!
Gu Chen se detuvo.
El hombre parecía extremadamente nervioso.
—Hay un problema.
—¿Qué problema?
El ejecutivo miró a la joven.
—Acabamos de revisar los documentos antiguos de la empresa.
Hizo una pausa.
—Y encontramos algo relacionado con ella.
La expresión de Gu Chen cambió.
—¿Qué encontraste?
El hombre respondió en voz baja:
—Su nombre aparece en un documento de hace más de veinte años.
La joven palideció.
—Eso es imposible…
El ejecutivo sacó una vieja fotografía.
En ella aparecía una mujer joven junto al antiguo presidente del Grupo Yunlan.
Y la mujer…
era idéntica a ella.
Gu Chen tomó la fotografía.
Durante varios segundos nadie dijo una palabra.
Entonces el anciano del grupo pronunció una frase que cambiaría completamente la vida de aquella joven:
—Presidente Gu… creo que acabamos de encontrar a la hija que desapareció hace veinte años.
Pero si eso era verdad… ¿por qué nadie la había buscado durante todo ese tiempo?
Y, sobre todo…
¿quién había ocultado su verdadera identidad?

